GUÍA NÚMERO 5
EL TRABAJO ATREVES DE LA HISTORIA
Las siguientes líneas tratan de
proyectar una breve visión histórica
del trabajo. Esta perspectiva permite, a mi juicio, explicar la
génesis del significado del trabajo. El trabajo, tal como hoy lo
conocemos, no es un hecho natural; tanto su contenido como el papel
que ha jugado en las vidas de los seres humanos no ha sido siempre el
mismo, sino que se ha modificado a lo largo de la historia. A partir
de esa visión podemos evaluar mejor las pérdidas o los progresos que
ha experimentado la institución del trabajo.
En el mundo antiguo y en las comunidades primitivas no existe un
término como el de trabajo con el que hoy englobamos actividades muy
diversas, asalariadas y no asalariadas, penosas y satisfactorias,
necesarias para ganarse la vida o para cubrir las propias necesidades.
En el mundo griego se juzgaba que la cualificación y la distinción
entre actividades era algo esencial. Aristóteles distinguía entre
actividades libres y serviles y rechazaba estas últimas porque
"inutilizaban al cuerpo, al alma y a la inteligencia para el uso o la
práctica de la virtud"; comparaba el trabajo "que se hace para otros"
al del esclavo y criticaba con energía la actividad crematística que
"pone todas las facultades al servicio de producir dinero".
Consideraba que la finalidad de la actividad tenía extrema
importancia, pero dicho fin no se podía restringir a la utilidad de
las actividades. Aristóteles entendía que las actividades son útiles
(leer y escribir, por ejemplo, era útil para la administración de la
casa; el dibujo para evaluar el trabajo de los artesanos), pero las
actividades, a su entender, no debían perseguir siempre la utilidad.
"Buscar en todo la utilidad es lo que menos se ajusta a las personas
libres y magnánimas". Era también preciso preguntarse, según él, en
que modo determinadas actividades contribuyen a la formación del
carácter y del alma (Aristóteles, 1988).
En aquellos tiempos el ocio era mucho más valorado que en la
actualidad y más apreciado que cualquier tipo de trabajo. Pensadores y
filósofos llamaban a reflexionar sobre la manera de ocupar este tiempo
de no trabajo. "En efecto -dice Aristóteles- ambos (trabajo correcto y
ocio) son necesarios, pero el ocio es preferible tanto al trabajo como
a su fin, hemos de investigar a qué debemos dedicar nuestro ocio… y
también deben aprenderse y formar parte de la educación ciertas cosas
con vistas a un ocio en la diversión…" (Aristóteles, 1988)
En Grecia se estableció una diferencia radical entre dos esferas de
actividad: la relacionada con el mundo común, y la relativa a la
conservación de la vida. La política –no concebida como una profesión
de especialistas, como se hace actualmente- era la actividad
paradigmática en ese primer mundo, al que tenían acceso todos los
ciudadanos libres. La relación entre estos dos mundos podemos
representarla, como hace Arendt, mediante la dialéctica entre la
libertad y la necesidad. Las actividades del mundo de lo común o de la
polis constituirían el ámbito de la libertad, mientras que las tareas
dirigidas a la conservación de la vida, que contribuían al desarrollo
de la comunidad familiar, conformaban el ámbito de la necesidad. Era
preciso que un determinado sector de la sociedad ejerciera estas
últimas funciones –predominantemente los esclavos- para que otros
sector, el de los hombres libres, pudiera dedicarse a las actividades
realmente estimadas (Arendt, 1993).
En la época medieval el trabajo en general no ganó mayor aprecio.
Desde la perspectiva cristiana hay una inclinación a justificar el
trabajo, pero no a verlo como algo valioso. Los pensadores cristianos
hacían referencia al principio paulino "quien no trabaja no debe
comer…", pero entendían que el trabajo era un castigo o, cuando menos
un deber. Se justificaba el trabajo por la maldición bíblica y por la
necesidad de evitar estar ocioso. Como vemos el ocio comienza a
adquirir otra connotación algo distinta a la del mundo antiguo. Sin
embargo, la vida monástica dedicada a la contemplación se valora mejor
que el trabajo. Para legitimar esta excepción al principio paulino,
filósofos como Santo Tomás argumentan que el trabajo es un deber que
incumbe a la especie humana, pero no a cada hombre en particular.
Por otra parte, al trabajo no se le atribuye, a diferencia de lo que
ocurre en la actualidad, un papel trascendente en la sociabilidad.
Tanto en el mundo antiguo como en la Edad Media se ve al ser humano
como un ser sociable por naturaleza. No hay que inventar razones para
justificar la agrupación de los individuos en sociedad, como se hará
más tarde a través de los modelos contractualistas. Las personas,
según esa perspectiva, solo pueden realizarse o completarse como
tales, viviendo en sociedad; al margen de ella, llegó a decir
Aristóteles, el hombre "o es una bestia, o es un Dios". Su telos es un
fin compartido que no puede alcanzarse aisladamente. El trabajo no es
el fundamento de la asociación humana. Para los griegos, la actividad
asociativa por excelencia era la actividad política.
Con el pensamiento moderno nace una concepción muy diferente del
trabajo. En primer lugar, aparece como una actividad abstracta,
indiferenciada. No hay actividades libres y serviles, todo es trabajo
y como tal se hace acreedor de la misma valoración, como luego
veremos, muy positiva, incluso apologética. En la literatura sobre el
desarrollo del capitalismo encontramos dos explicaciones, ambas
convincentes, de esta transformación de la actividad diferenciada en
trabajo neutro. Según Marx, la mudanza tiene lugar cuando se produce
predominantemente para el mercado y el trabajo se convierte en valor
de cambio. Según Weber, desde la perspectiva luterana del trabajo se
juzgaba que todas las profesiones merecían la misma consideración,
independientemente de su modalidad y de sus efectos sociales. Lo decisivo para cada persona era el cumplimiento de sus propios deberes.
Esto se ajustaba a la voluntad de Dios y era la manera de agradarle.
La visión del trabajo como actividad fundamentalmente homogénea, no
diferenciada, tenía también consecuencias prácticas: enmascaraba la
diferencia entre trabajo penoso y satisfactorio, y entre el trabajo
manual y el trabajo intelectual; justificaba la desigualdad como
necesidad técnica debida a la división del trabajo; y por último,
encubría el hecho de que el trabajo es un elemento discriminador por
excelencia debido al diverso estatus de vida que proporciona según el
lugar que ocupan los individuos en la producción.
Sin embargo, esta concepción del trabajo ha venido coexistiendo con
una cierta jerarquización (al margen de su consideración moral) basada
en criterios económicos, justificados en buena medida por los teóricos
de la ciencia económica. Desde esta perspectiva, los niveles más altos
de la escala correspondían al trabajo productor de plusvalía,
denominado trabajo productivo; al que se intercambiaba por dinero a
través del comercio o del salario (frente al trabajo que no reunía
estos requisitos como es el trabajo doméstico) y al trabajo
identificado con la creación de productos artificiales. Como
correlato, se despreciaba el trabajo dedicado a las necesidades
vitales y el trabajo que no dejaba huella, monumento o prueba para ser
recordado. El trabajo dedicado a las labores naturales como la
reproducción o el cuidado carecía de valor.
En segundo lugar el pensamiento moderno mitificó la idea del trabajo.
La literatura de los grandes pensadores de la época contribuyó a esta
mutación proporcionando argumentos en favor de su fundamentación. Para
John Locke el trabajo era la fuente de propiedad . Según él, Dios
ofreció el mundo a los seres humanos y cada hombre era libre de
apropiarse de aquello que fuera capaz de transformar con sus manos
(John Locke, 1990). Para Adam Smith el trabajo era la fuente de toda
riqueza. Las teorías del valor de Adam Smith y de David Ricardo tenían
su base en la idea de que el trabajo incorporado al producto
constituía la fuente de propiedad y de valor (Myrdal, 1967).
Una nueva perspectiva teológica del trabajo favoreció también su
mitificación. Comenzó a ser visto no como un castigo divino o
simplemente como un deber, sino como el mejor medio de realización
humana. El trabajo adquirió nuevos significados: a) un sentido
cósmico, según el cual el ser humano completaba la obra que Dios le
entregó para que la embelleciera y la perfeccionara; b) un sentido
personal, por ser el mejor medio para que el individuo, que nace débil
y necesitado, encontrara su perfección; c) un sentido social, en la
medida en que el trabajo era el factor decisivo en la "creación de
sociedad" y la impulsión del progreso (Ruben Sanabria, 1980 ). La
ética puritana, en particular, completaba esta idea trascendente del
trabajo al considerarlo como un "fin en sí mismo" (lejos de la
concepción de Tomas de Aquino que lo entendía como un medio para la
conservación personal y social) y como el elemento que da sentido a la
vida.
La exaltación del trabajo en el momento del desarrollo industrial era
compartida por muchos sectores sociales. A finales del siglo XIX Paul
Lafargue, si bien culpaba a la moral burguesa y cristiana de haber
inculcado a la sociedad el "amor al trabajo", reconocía en las clases
trabajadoras una "pasión amorosa" por el mismo:
Una pasión invade a las clases obreras de los países en que reina la
civilización capitalista; una pasión que en la sociedad moderna tiene
por consecuencia las miserias individuales y sociales que desde hace
dos siglos torturan a la triste Humanidad. Esa pasión es el amor al
trabajo, el furibundo frenesí del trabajo, llevado hasta el
agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de su progenitura.
En vez de reaccionar contra esa aberración mental, los curas, los
economistas y los moralistas han sacrosantificado el trabajo. Hombres
ciegos y de limitada inteligencia han querido ser más sabios que su
Dios; seres débiles y detestables, han pretendido rehabilitar lo que
su Dios ha maldecido (Lafargue, 1973).
Lafargue pertenece a la tradición socialista pero ésta no mantiene ni
mucho menos una posición unánime en la crítica del trabajo. Saint-
Simon, por ejemplo, proponía sustituir el principio evangélico de "el
hombre debe trabajar" por "el hombre más dichoso es el que trabaja" y
afirmaba que "la humanidad gozaría de toda la dicha a la que puede
aspirar si no hubiera ociosos". El reformador social Etienne Cabet se
disponía a acabar en su Icaria con la pereza e imponer la
obligatoriedad del trabajo. El Manifiesto del primer congreso de la
Asociación Internacional del Trabajo (AIT) exaltaba el "trabajo grande
y noble, fuente de toda riqueza y de toda moralidad" (Pérez de
Ledesma, 1979).
En el propio Karl Marx la consideración sobre el trabajo tampoco
presenta unos perfiles muy nítidos. Mantuvo una visión positiva del
mismo en cuanto que actividad potencial (fuente de toda productividad
y expresión de la misma humanidad del hombre) no como existía en la
realidad. Criticó el trabajo en la sociedad capitalista como actividad
enajenada ("el trabajador se relaciona con el producto de su trabajo
como un objeto extraño") y señaló los efectos perniciosos de la
división del trabajo en la Ideología alemana. Consideró que la
supresión del trabajo debía ser uno de los objetivos fundamentales del
comunismo. De hecho, en la Crítica al Programa del Partido Obrero
Alemán, refiriéndose a la fase superior de la sociedad comunista,
señaló que "la subordinación esclavizadora de los individuos a la
división del trabajo habrá desaparecido y, como consecuencia, la
oposición entre el trabajo manual y el trabajo intelectual" (Marx,
1965-68 , en Dumont, 1982).
Sin embargo, para Marx, el desarrollo de la productividad (ligada a la
división del trabajo) era una precondición para la sociedad comunista
y, al mismo tiempo, muchos de los males de la sociedad capitalista
guardaban relación con la división del trabajo. Esta suerte de
paradojas en las que el establecimiento a través de un proceso penoso
de unas determinadas condiciones posibilitaba la liberación o
emancipación a más largo plazo jugó un papel decisivo en la tradición
socialista a la hora de justificar el presente (y más todavía cuando
este presente estaba gobernado por la clase trabajadora, como ocurría
en los llamados países socialistas). Así, los efectos nocivos y
embrutecedores de los procesos que promovían un aumento de
productividad eran subestimados o embellecidos porque acercaban
objetivamente las condiciones de posibilidad del comunismo.
El enaltecimiento del trabajo llevó consigo el menosprecio por otro
tipo de actividades y una nueva concepción del tiempo. Se juzgaba que
el tiempo era valioso desde el momento en el que estaba dedicado a la
producción y al trabajo. Ocuparlo con otras actividades era perder el
tiempo, "estar ocioso". Desde las primeras décadas del desarrollo
industrial dedicar tiempo al ocio fue sinónimo de degradación. Las
palabras de Benjamin Franklin "el tiempo es oro" ilustran el espíritu
de la época al respecto. Cuando Franklin hace referencia al trabajo
dentro del catálogo de virtudes, anota lo siguiente: "Trabajo: no
perder el tiempo; estar siempre ocupado en hacer alguna cosa
provechosa; evitar las acciones innecesarias".
E.P. Thompson en su obra Costumbres en común relata como se pasa de la
modalidad del trabajo en la que las tareas determinan los ritmos y la
dedicación al trabajo regulado por el tiempo. La primera modalidad
reúne dos características: a) es más comprensible desde un punto de
vista humano; b) establece una distinción menor entre el trabajo y la
vida. Las relaciones sociales y el trabajo están entremezcladas -la
jornada de trabajo se alarga o contrae de acuerdo con las labores
necesarias- y no hay conflicto entre el trabajo y el "pasar el
tiempo".
En la segunda modalidad los empresarios calculan sus expectativas
sobre el trabajo contratado en "jornadas (por ejemplo, cuánto cereal
podía segar un hombre en una jornada). El patrón dispone del tiempo de
su mano de obra y debe evitar que se malgaste. No es el quehacer el
que domina sino el valor del tiempo al ser reducido a dinero. El
tiempo se convirtió así en moneda: no pasaba sino que se gastaba
(Thompson, 1995). No es de extrañar que esta nueva evaluación del
tiempo llevara progresivamente a una reducción del número de fiestas
del calendario (Naredo, 1997)
El trabajo se convirtió, por otra parte, en el lugar privilegiado de
creación de solidaridad de las clases trabajadoras, pero al mismo
tiempo otros factores de sociabilidad fueron desestimados (los lazos
comunitarios, las identidades colectivas no basadas en el trabajo,
etc.). El pensamiento moderno inventó al individuo y a partir de esta
creación se vio en la necesidad de explicar la construcción de la
sociedad. Lo hizo mediante los modelos contractualistas de Locke, de
Hobbes o de Rouseau, pero también a través del artificio smithiano
conforme al cual la división del trabajo y el comercio juegan un papel
fundamental en la formación y estructuración de la sociedad.
Los rasgos del trabajo hasta aquí descritos están de alguna manera
presentes en nuestras actuales concepciones. Algunos de ellos, como la
noción del ocio, han sufrido recientemente modificaciones pero no
tanto como para alterar la idea de la superioridad del tiempo
entregado al trabajo sobre el dedicado a otro tipo de actividades. La
constatación de esta realidad llevó al historiador E.P. Thompson a la
siguiente reflexión: "Si conservamos una valoración puritana del
tiempo, una valoración de mercancía, entonces (el ocio) se convertirá
en un problema consistente en cómo hacer de él un tiempo útil o cómo
explotarlo para las industrias del ocio. Pero si la idea de finalidad
en el uso del tiempo se hace menos compulsiva, los hombres tendrán que
reaprender algunas de las artes de vivir perdidas con la revolución
industrial" (Arendt, 1993).
La era moderna incorporó a la consideración del trabajo aspectos muy
pocos positivos, sin embargo en el curso de la misma el trabajo
alcanzó una trascendencia en la conformación de la sociedad como nunca
tuvo en épocas anteriores. La crisis económica actual, sin embargo,
exige la puesta en cuestión de una buena parte de las ideas heredadas
sobre el trabajo, aunque ello no resulta nada fácil. La pensadora
alemana Hanna Arendt, anticipándose en algunas décadas a la situación
actual de desempleo expresaba así su escepticismo: "La Edad Moderna
trajo consigo la glorificación teórica del trabajo, cuya consecuencia
ha sido la transformación de toda la sociedad en una sociedad de
trabajo. Por lo tanto, la realización del deseo, al igual que sucede
en los cuentos de hadas, llega un momento en que sólo puede ser
contraproducente, puesto que se trata de una sociedad de trabajadores
que está a punto de ser liberada de las trabas del trabajo y dicha
sociedad desconoce esas otras actividades más elevadas y
significativas por cuya causa merecería ganarse la libertad"
del trabajo. Esta perspectiva permite, a mi juicio, explicar la
génesis del significado del trabajo. El trabajo, tal como hoy lo
conocemos, no es un hecho natural; tanto su contenido como el papel
que ha jugado en las vidas de los seres humanos no ha sido siempre el
mismo, sino que se ha modificado a lo largo de la historia. A partir
de esa visión podemos evaluar mejor las pérdidas o los progresos que
ha experimentado la institución del trabajo.
En el mundo antiguo y en las comunidades primitivas no existe un
término como el de trabajo con el que hoy englobamos actividades muy
diversas, asalariadas y no asalariadas, penosas y satisfactorias,
necesarias para ganarse la vida o para cubrir las propias necesidades.
En el mundo griego se juzgaba que la cualificación y la distinción
entre actividades era algo esencial. Aristóteles distinguía entre
actividades libres y serviles y rechazaba estas últimas porque
"inutilizaban al cuerpo, al alma y a la inteligencia para el uso o la
práctica de la virtud"; comparaba el trabajo "que se hace para otros"
al del esclavo y criticaba con energía la actividad crematística que
"pone todas las facultades al servicio de producir dinero".
Consideraba que la finalidad de la actividad tenía extrema
importancia, pero dicho fin no se podía restringir a la utilidad de
las actividades. Aristóteles entendía que las actividades son útiles
(leer y escribir, por ejemplo, era útil para la administración de la
casa; el dibujo para evaluar el trabajo de los artesanos), pero las
actividades, a su entender, no debían perseguir siempre la utilidad.
"Buscar en todo la utilidad es lo que menos se ajusta a las personas
libres y magnánimas". Era también preciso preguntarse, según él, en
que modo determinadas actividades contribuyen a la formación del
carácter y del alma (Aristóteles, 1988).
En aquellos tiempos el ocio era mucho más valorado que en la
actualidad y más apreciado que cualquier tipo de trabajo. Pensadores y
filósofos llamaban a reflexionar sobre la manera de ocupar este tiempo
de no trabajo. "En efecto -dice Aristóteles- ambos (trabajo correcto y
ocio) son necesarios, pero el ocio es preferible tanto al trabajo como
a su fin, hemos de investigar a qué debemos dedicar nuestro ocio… y
también deben aprenderse y formar parte de la educación ciertas cosas
con vistas a un ocio en la diversión…" (Aristóteles, 1988)
En Grecia se estableció una diferencia radical entre dos esferas de
actividad: la relacionada con el mundo común, y la relativa a la
conservación de la vida. La política –no concebida como una profesión
de especialistas, como se hace actualmente- era la actividad
paradigmática en ese primer mundo, al que tenían acceso todos los
ciudadanos libres. La relación entre estos dos mundos podemos
representarla, como hace Arendt, mediante la dialéctica entre la
libertad y la necesidad. Las actividades del mundo de lo común o de la
polis constituirían el ámbito de la libertad, mientras que las tareas
dirigidas a la conservación de la vida, que contribuían al desarrollo
de la comunidad familiar, conformaban el ámbito de la necesidad. Era
preciso que un determinado sector de la sociedad ejerciera estas
últimas funciones –predominantemente los esclavos- para que otros
sector, el de los hombres libres, pudiera dedicarse a las actividades
realmente estimadas (Arendt, 1993).
En la época medieval el trabajo en general no ganó mayor aprecio.
Desde la perspectiva cristiana hay una inclinación a justificar el
trabajo, pero no a verlo como algo valioso. Los pensadores cristianos
hacían referencia al principio paulino "quien no trabaja no debe
comer…", pero entendían que el trabajo era un castigo o, cuando menos
un deber. Se justificaba el trabajo por la maldición bíblica y por la
necesidad de evitar estar ocioso. Como vemos el ocio comienza a
adquirir otra connotación algo distinta a la del mundo antiguo. Sin
embargo, la vida monástica dedicada a la contemplación se valora mejor
que el trabajo. Para legitimar esta excepción al principio paulino,
filósofos como Santo Tomás argumentan que el trabajo es un deber que
incumbe a la especie humana, pero no a cada hombre en particular.
Por otra parte, al trabajo no se le atribuye, a diferencia de lo que
ocurre en la actualidad, un papel trascendente en la sociabilidad.
Tanto en el mundo antiguo como en la Edad Media se ve al ser humano
como un ser sociable por naturaleza. No hay que inventar razones para
justificar la agrupación de los individuos en sociedad, como se hará
más tarde a través de los modelos contractualistas. Las personas,
según esa perspectiva, solo pueden realizarse o completarse como
tales, viviendo en sociedad; al margen de ella, llegó a decir
Aristóteles, el hombre "o es una bestia, o es un Dios". Su telos es un
fin compartido que no puede alcanzarse aisladamente. El trabajo no es
el fundamento de la asociación humana. Para los griegos, la actividad
asociativa por excelencia era la actividad política.
Con el pensamiento moderno nace una concepción muy diferente del
trabajo. En primer lugar, aparece como una actividad abstracta,
indiferenciada. No hay actividades libres y serviles, todo es trabajo
y como tal se hace acreedor de la misma valoración, como luego
veremos, muy positiva, incluso apologética. En la literatura sobre el
desarrollo del capitalismo encontramos dos explicaciones, ambas
convincentes, de esta transformación de la actividad diferenciada en
trabajo neutro. Según Marx, la mudanza tiene lugar cuando se produce
predominantemente para el mercado y el trabajo se convierte en valor
de cambio. Según Weber, desde la perspectiva luterana del trabajo se
juzgaba que todas las profesiones merecían la misma consideración,
independientemente de su modalidad y de sus efectos sociales. Lo decisivo para cada persona era el cumplimiento de sus propios deberes.
Esto se ajustaba a la voluntad de Dios y era la manera de agradarle.
La visión del trabajo como actividad fundamentalmente homogénea, no
diferenciada, tenía también consecuencias prácticas: enmascaraba la
diferencia entre trabajo penoso y satisfactorio, y entre el trabajo
manual y el trabajo intelectual; justificaba la desigualdad como
necesidad técnica debida a la división del trabajo; y por último,
encubría el hecho de que el trabajo es un elemento discriminador por
excelencia debido al diverso estatus de vida que proporciona según el
lugar que ocupan los individuos en la producción.
Sin embargo, esta concepción del trabajo ha venido coexistiendo con
una cierta jerarquización (al margen de su consideración moral) basada
en criterios económicos, justificados en buena medida por los teóricos
de la ciencia económica. Desde esta perspectiva, los niveles más altos
de la escala correspondían al trabajo productor de plusvalía,
denominado trabajo productivo; al que se intercambiaba por dinero a
través del comercio o del salario (frente al trabajo que no reunía
estos requisitos como es el trabajo doméstico) y al trabajo
identificado con la creación de productos artificiales. Como
correlato, se despreciaba el trabajo dedicado a las necesidades
vitales y el trabajo que no dejaba huella, monumento o prueba para ser
recordado. El trabajo dedicado a las labores naturales como la
reproducción o el cuidado carecía de valor.
En segundo lugar el pensamiento moderno mitificó la idea del trabajo.
La literatura de los grandes pensadores de la época contribuyó a esta
mutación proporcionando argumentos en favor de su fundamentación. Para
John Locke el trabajo era la fuente de propiedad . Según él, Dios
ofreció el mundo a los seres humanos y cada hombre era libre de
apropiarse de aquello que fuera capaz de transformar con sus manos
(John Locke, 1990). Para Adam Smith el trabajo era la fuente de toda
riqueza. Las teorías del valor de Adam Smith y de David Ricardo tenían
su base en la idea de que el trabajo incorporado al producto
constituía la fuente de propiedad y de valor (Myrdal, 1967).
Una nueva perspectiva teológica del trabajo favoreció también su
mitificación. Comenzó a ser visto no como un castigo divino o
simplemente como un deber, sino como el mejor medio de realización
humana. El trabajo adquirió nuevos significados: a) un sentido
cósmico, según el cual el ser humano completaba la obra que Dios le
entregó para que la embelleciera y la perfeccionara; b) un sentido
personal, por ser el mejor medio para que el individuo, que nace débil
y necesitado, encontrara su perfección; c) un sentido social, en la
medida en que el trabajo era el factor decisivo en la "creación de
sociedad" y la impulsión del progreso (Ruben Sanabria, 1980 ). La
ética puritana, en particular, completaba esta idea trascendente del
trabajo al considerarlo como un "fin en sí mismo" (lejos de la
concepción de Tomas de Aquino que lo entendía como un medio para la
conservación personal y social) y como el elemento que da sentido a la
vida.
La exaltación del trabajo en el momento del desarrollo industrial era
compartida por muchos sectores sociales. A finales del siglo XIX Paul
Lafargue, si bien culpaba a la moral burguesa y cristiana de haber
inculcado a la sociedad el "amor al trabajo", reconocía en las clases
trabajadoras una "pasión amorosa" por el mismo:
Una pasión invade a las clases obreras de los países en que reina la
civilización capitalista; una pasión que en la sociedad moderna tiene
por consecuencia las miserias individuales y sociales que desde hace
dos siglos torturan a la triste Humanidad. Esa pasión es el amor al
trabajo, el furibundo frenesí del trabajo, llevado hasta el
agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de su progenitura.
En vez de reaccionar contra esa aberración mental, los curas, los
economistas y los moralistas han sacrosantificado el trabajo. Hombres
ciegos y de limitada inteligencia han querido ser más sabios que su
Dios; seres débiles y detestables, han pretendido rehabilitar lo que
su Dios ha maldecido (Lafargue, 1973).
Lafargue pertenece a la tradición socialista pero ésta no mantiene ni
mucho menos una posición unánime en la crítica del trabajo. Saint-
Simon, por ejemplo, proponía sustituir el principio evangélico de "el
hombre debe trabajar" por "el hombre más dichoso es el que trabaja" y
afirmaba que "la humanidad gozaría de toda la dicha a la que puede
aspirar si no hubiera ociosos". El reformador social Etienne Cabet se
disponía a acabar en su Icaria con la pereza e imponer la
obligatoriedad del trabajo. El Manifiesto del primer congreso de la
Asociación Internacional del Trabajo (AIT) exaltaba el "trabajo grande
y noble, fuente de toda riqueza y de toda moralidad" (Pérez de
Ledesma, 1979).
En el propio Karl Marx la consideración sobre el trabajo tampoco
presenta unos perfiles muy nítidos. Mantuvo una visión positiva del
mismo en cuanto que actividad potencial (fuente de toda productividad
y expresión de la misma humanidad del hombre) no como existía en la
realidad. Criticó el trabajo en la sociedad capitalista como actividad
enajenada ("el trabajador se relaciona con el producto de su trabajo
como un objeto extraño") y señaló los efectos perniciosos de la
división del trabajo en la Ideología alemana. Consideró que la
supresión del trabajo debía ser uno de los objetivos fundamentales del
comunismo. De hecho, en la Crítica al Programa del Partido Obrero
Alemán, refiriéndose a la fase superior de la sociedad comunista,
señaló que "la subordinación esclavizadora de los individuos a la
división del trabajo habrá desaparecido y, como consecuencia, la
oposición entre el trabajo manual y el trabajo intelectual" (Marx,
1965-68 , en Dumont, 1982).
Sin embargo, para Marx, el desarrollo de la productividad (ligada a la
división del trabajo) era una precondición para la sociedad comunista
y, al mismo tiempo, muchos de los males de la sociedad capitalista
guardaban relación con la división del trabajo. Esta suerte de
paradojas en las que el establecimiento a través de un proceso penoso
de unas determinadas condiciones posibilitaba la liberación o
emancipación a más largo plazo jugó un papel decisivo en la tradición
socialista a la hora de justificar el presente (y más todavía cuando
este presente estaba gobernado por la clase trabajadora, como ocurría
en los llamados países socialistas). Así, los efectos nocivos y
embrutecedores de los procesos que promovían un aumento de
productividad eran subestimados o embellecidos porque acercaban
objetivamente las condiciones de posibilidad del comunismo.
El enaltecimiento del trabajo llevó consigo el menosprecio por otro
tipo de actividades y una nueva concepción del tiempo. Se juzgaba que
el tiempo era valioso desde el momento en el que estaba dedicado a la
producción y al trabajo. Ocuparlo con otras actividades era perder el
tiempo, "estar ocioso". Desde las primeras décadas del desarrollo
industrial dedicar tiempo al ocio fue sinónimo de degradación. Las
palabras de Benjamin Franklin "el tiempo es oro" ilustran el espíritu
de la época al respecto. Cuando Franklin hace referencia al trabajo
dentro del catálogo de virtudes, anota lo siguiente: "Trabajo: no
perder el tiempo; estar siempre ocupado en hacer alguna cosa
provechosa; evitar las acciones innecesarias".
E.P. Thompson en su obra Costumbres en común relata como se pasa de la
modalidad del trabajo en la que las tareas determinan los ritmos y la
dedicación al trabajo regulado por el tiempo. La primera modalidad
reúne dos características: a) es más comprensible desde un punto de
vista humano; b) establece una distinción menor entre el trabajo y la
vida. Las relaciones sociales y el trabajo están entremezcladas -la
jornada de trabajo se alarga o contrae de acuerdo con las labores
necesarias- y no hay conflicto entre el trabajo y el "pasar el
tiempo".
En la segunda modalidad los empresarios calculan sus expectativas
sobre el trabajo contratado en "jornadas (por ejemplo, cuánto cereal
podía segar un hombre en una jornada). El patrón dispone del tiempo de
su mano de obra y debe evitar que se malgaste. No es el quehacer el
que domina sino el valor del tiempo al ser reducido a dinero. El
tiempo se convirtió así en moneda: no pasaba sino que se gastaba
(Thompson, 1995). No es de extrañar que esta nueva evaluación del
tiempo llevara progresivamente a una reducción del número de fiestas
del calendario (Naredo, 1997)
El trabajo se convirtió, por otra parte, en el lugar privilegiado de
creación de solidaridad de las clases trabajadoras, pero al mismo
tiempo otros factores de sociabilidad fueron desestimados (los lazos
comunitarios, las identidades colectivas no basadas en el trabajo,
etc.). El pensamiento moderno inventó al individuo y a partir de esta
creación se vio en la necesidad de explicar la construcción de la
sociedad. Lo hizo mediante los modelos contractualistas de Locke, de
Hobbes o de Rouseau, pero también a través del artificio smithiano
conforme al cual la división del trabajo y el comercio juegan un papel
fundamental en la formación y estructuración de la sociedad.
Los rasgos del trabajo hasta aquí descritos están de alguna manera
presentes en nuestras actuales concepciones. Algunos de ellos, como la
noción del ocio, han sufrido recientemente modificaciones pero no
tanto como para alterar la idea de la superioridad del tiempo
entregado al trabajo sobre el dedicado a otro tipo de actividades. La
constatación de esta realidad llevó al historiador E.P. Thompson a la
siguiente reflexión: "Si conservamos una valoración puritana del
tiempo, una valoración de mercancía, entonces (el ocio) se convertirá
en un problema consistente en cómo hacer de él un tiempo útil o cómo
explotarlo para las industrias del ocio. Pero si la idea de finalidad
en el uso del tiempo se hace menos compulsiva, los hombres tendrán que
reaprender algunas de las artes de vivir perdidas con la revolución
industrial" (Arendt, 1993).
La era moderna incorporó a la consideración del trabajo aspectos muy
pocos positivos, sin embargo en el curso de la misma el trabajo
alcanzó una trascendencia en la conformación de la sociedad como nunca
tuvo en épocas anteriores. La crisis económica actual, sin embargo,
exige la puesta en cuestión de una buena parte de las ideas heredadas
sobre el trabajo, aunque ello no resulta nada fácil. La pensadora
alemana Hanna Arendt, anticipándose en algunas décadas a la situación
actual de desempleo expresaba así su escepticismo: "La Edad Moderna
trajo consigo la glorificación teórica del trabajo, cuya consecuencia
ha sido la transformación de toda la sociedad en una sociedad de
trabajo. Por lo tanto, la realización del deseo, al igual que sucede
en los cuentos de hadas, llega un momento en que sólo puede ser
contraproducente, puesto que se trata de una sociedad de trabajadores
que está a punto de ser liberada de las trabas del trabajo y dicha
sociedad desconoce esas otras actividades más elevadas y
significativas por cuya causa merecería ganarse la libertad"
1.REALICE UNA LECTURA REFLEXIVA DEL ANTERIOR DOCUMENTO Y ESTABLEZCA LOS CAMBIOS QUE HA SUFRIDO LA PALABRA Y EL TRABAJO COMO TAL A TRAVÉS DE LA HISTORIA
RTA: El trabajo se toma en cuenta en muchos campos, pero a través de los años se ha cambiado la forma de verlo. Antes los primitivos lo veían como algo sagrado y de mucha importancia para poder sobrevivir. Aristóteles decía que el trabajo no se miraba según la utilidad ni la necesidad sino que algo que se ajustara al cuerpo y alma de cada persona. En Grecia se habla de dos esferas: la del mundo común y la de la conservacion de la vida. En la época medieval se ve como una necesidad como algo indispensable para sobrevivir y tener los recursos necesarios.
En la actualidad se ve como algo que refleja el esfuerzo y es necesario para sobrevivir.
2. EL TEXTO NOS PRESENTA CUATRO PUNTOS A TENER EN CUENTA EN LO QUE HACE REFERENCIA A LA GLOBALIZACION DESDE EL PUNTO DE VISTA ECONÓMICO ANALICE CADA UNO Y DE UNA BREVE INTERPRETACIÓN DE ELLOS.
RTA: La globalización logra que haya un avance en la economía tecnología servicios y satisface necesidades y gracias a las multinacionales se aumenta el comercio además de ser de muy buen precio, aumenta la calidad y la variedad y la fácil adquisición de productos, aumenta el empleo; aunque perjudica a los minoristas.
3. ESTABLEZCA UNA RELACIÓN ENTRE LA GLOBALIZACION DE LA ECONOMÍA, LA CRISIS INTERNACIONAL Y LA TECNOLOGÍA.
RTA: La globalización es de crecimiento por lo tanto necesita avances en la tecnología para poder llegar a todo el mundo y así poder cumplir con su objetivo, aunque en la época de la guerra mundial por estos avances hubo crisis social, económica que afectó a la globalización.
4. ANALICE EL PARRAFO ANTERIOR Y ESTABLEZCA LA RELACION DE ESTE CON EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO.
RTA: Que los dirigentes y políticos de los países firman tratados de comercio con el fin de aumentar la economía y buscar un bien común y así lograr la globalización.
5. ESCRIBA
LAS VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LAS POLITICAS ECONOMICAS QUE ADOPTARON
LOS PAISES LATINOAMERICANOS
RTA:*VENTAJAS:
Busca la
mejora de la economía del país
El
crecimiento de la oferta y demanda
Aumento
de la importación
*DESVENTAJAS:
El
descuido de los productos nacionales
La
dependencia hacia otros países
Disminución del
comercio nacional
6.
EXPLIQUE LAS TEORIAS EXPUESTAS POR LOS ANTERIORES AUTORES EN CUANTO
A GLOBALIZACION ECONOMICA
RTA:
*TEORIA 1: la economía esta
sujeta a los constantes cambios que se presentan en el mundo independientemente
de la economía y política de cada país.
*TEORIA 2: el
desarrollo de la globalización afecta al individuo y a las sociedades
vulnerables, todo por el triunfo de un sistema capitalista guiado por el
dinero.
7. QUE
EFECTOS CAUSA LA GLOBALIZACION EN PAISES COMO COLOMBIA
RTA: La globalización afecta
la economía ya que los productos no cubren la demanda, no llaman la atención y
no logran competir con las grandes industrias
produciendo así déficit económico y así mismo
disminuye la producción y aumenta el desempleo.
8. PROPONGA
UNA POSIBLE SOLUCIÓN PARA ENFRENTAR LOS ACTUALES DESAFÍOS DE
LA ECONOMÍA GLOBAL
RTA: Una solución seria disminuir la importación de mercancía extranjera para que así se pueda comercializar los productos nacionales y haya un crecimiento en la economía.
RTA: Una solución seria disminuir la importación de mercancía extranjera para que así se pueda comercializar los productos nacionales y haya un crecimiento en la economía.
9. DEFINA
DE FORMA CORTA COMPETENCIA LABORAL Y NORMA DE COMPETENCIA LABORAL
RTA:*COMPETENCIA
LABORAL: la capacidad que tiene cada persona de aplicar sus conocimientos
en el ámbito laboral
*NORMA
DE COMPETENCIA LABORAL: son los resultados que demuestran el desempeño del
trabajador
10. CON
QUE FIN SE IDENTIFICAN LAS COMPETENCIAS LABORALES
RTA: Con
el fin de mejorar el desempeño en el ambiente laboral, de producir mas
entes económicos, de crear mas oportunidades de trabajo y de llevar un
orden y norma en cuanto al sector productivo.
11. DE
UNA OPINIÓN REFLEXIVA DE ESTAS NORMAS
A. Entre
al grupo ética y transformación del entorno lea el
documento definiciones de algunos expertos del concepto de competencia
laboral, lealas escoja la que crea mas acertada y escriba las razones
por las que cree es mas acertada.
B. Para
que cree que sirve una ley de protección social
RTA: A.
la ley 789 del 27 de Diciembre de 2002. En esta se dictan normas para apoyar el
empleo y garantiza equidad y se espera poder generar nuevos empleos y asi
disminuir el desempleo en el país.
B. Una
ley de protección social sirve para general equidad y buscar el bien común
dentro de puntos de vistas racionales.
12.
TENGA EN CUENTA LA LEY DE EMPLEABILIDAD Y PROTECCION SOCIAL SANCIONADA POR EL
GOBIERNO Y OPINE SI HA CUMPLIDO CON SU PROPOSITO
RTA: Esta
ley no se ha cumplido ya que no hay ofertas de trabajo estas han disminuido y
antes el desempleo a aumentado y con esto aumenta el vandalismo, la corrupción
y la violencia
13.
MEDIANTE QUE LEY FUNCIONO EL MINISTERIO DE TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL CON EL
MINISTERIO DE SALUD Y QUIEN LO DEFENDIO
RTA: Mediante
el articulo 50 de la ley 790 de 2002 se fusiono el ministerio de trabajo y
seguridad social con el ministerio de salud, conformando así el ministerio de
protección social de quien fuera primer exponente y artificie el ministro Juan
Luis Londoño de la Cuesta.
14.
COMPARE SU RESPUESTA CON LA PREGUNTA 12 CON LA INFORMACIÓN ANTERIOR Y
ESTABLEZCA SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS
RTA:
RTA:
*SEMEJANZAS: se
busca la igualdad para conseguir empleo. Garantiza un empleo y vida digna.
*DIFERENCIAS: uno
busca contribuir a los problemas sociales que llevan al desempleo y el sistema
de proteccion social busca un sistema que garantice ingresos a los pensionados
15.CUALES
SON LAS CARACTERISTICAS DEL FONDO DE PRESTACION SOCIAL CREADA POR EL ESTADO Y
CUALES SON SUS FUNCIONES
RTA: Se
tiene en cuenta la nación, no tiene personeria juridica esta adscrito al
ministerio de trabajo y seguridad social el cual finacia programas sociales del
gobierno y programas para obtener la paz.
16.
ANALICE EL ORIGEN DE LOS DINEROS DE FINANCIAMIENTO DEL FONDO DE PROTECCION
SOCIAL Y PROPONGAS OTRAS FUENTES DE POSIBLES RECURSOS ECONOMICOS.
RTA: Que
se realicen donaciones que se les den los recursos a las personas que realmente
lo necesitan, recibir dinero del extrangero, realizar campañas.
17. LEA
EL SIGUIENTE ARTICULO 25 28 29 51 LEY 789 DEL 2002. ESCRIBA EN QUE HA
BENEFICIADO ESTA LEY AL TRABAJADOR COLOMBIANO
RTA: Esta
ley ha beneficiado al trabajador colombiano en cuanto a la remuneracion pagada,
la proteccion, la salud, la caja de compensación, como deben ser pagadas las
horas extras diurnas y nocturas etc.
18.
CONSULTE OTRAS LEYES QUE LE DEN PROTECCION A LAS PERSONAS COLOMBIANAS
RTA: ley
100 de 1993
ley 956
de 2005
ley 9 de
1979
19. LEA
EN INTERNET CONTRATO DE APRENDIZAJE SENA. TENGA EN CUENTA SUS CARACTERISTICAS
EDAD MINIMA APOYO DE SOSTENIMIENTO MODALIDADES TERMINACION DEL CONTRATO
INCUMPLIMIENTO DE LA RELACION DE APRENDIZAJE POR PARTE DEL APRENDIZ, TENGA
CLARIDAD ACERCA DE LOS DEMAS ASPECTOS CONTEMPLADOS EN EL CONTRATO DE
APRENDIZAJE.
RESPUESTA:
El
contrato de aprendizaje es una forma especial de vinculación dentro del Derecho
Laboral, sin subordinación y por un plazo no mayor a dos (2) años en la que una
persona natural recibe formación teórica en una entidad de formación autorizada
con el auspicio de una empresa patrocinadora que suministra los medios para que
adquiera formación profesional metódica y completa requerida en el oficio,
actividad u ocupación dentro del manejo administrativo, operativo, comercial o
financiero propios del giro ordinario de las actividades del patrocinador con
exclusividad en las actividades propias del aprendizaje y el reconocimiento de
un apoyo de sostenimiento que garantice el proceso de aprendizaje y el cual, en
ningún caso, constituye salario.
EDAD MINIMA : personas mayores de 14 años que hayan completado sus estudios primarios o demuestren poseer conocimientos equivalentes a ellos,.
EDAD MINIMA : personas mayores de 14 años que hayan completado sus estudios primarios o demuestren poseer conocimientos equivalentes a ellos,.
APOYO DE SOSTENIMIENTO: Cuando las fases lectiva y práctica se realicen en forma simultánea durante el proceso de formación, el reconocimiento de apoyo de sostenimiento mensual se hará en forma proporcional al tiempo de dedicación a cada una ellas.
TERMINACION DE CONTRATO DE APRENDIZAJE: Terminada la relacion de aprendizaje por cualquier causa, la empresa patrocinadora deberá reemplazar al aprendiz para conservar la proporcionalidad e informar de inmediato al SENA donde funcione el domicilio principal de aquella, pudiendo éste verificarla en cualquier momento.
MODALIDADES DEL CONTRATO DE APRENDIZAJE: Para el cumplimiento y vinculación de los aprendices, la empresa patrocinadora, atendiendo las características de mano de obra que necesite, podrá optar por las siguientes, modalidades:
a) La formación teórica y práctica de aprendices en oficios semi-calificados en los que predominen procedimientos claramente definidos a partir de instrucciones específicas cuando las exigencias de educación formal y experiencia sean mínimas y se orienten a los jóvenes de los estratos más pobres de la población que carecen o tienen bajos niveles de educación formal y experiencia.
b) La formación que verse sobre ocupaciones semi-calificadas que no requieran título o calificadas que requieran título de formación técnica no formal, técnicos profesionales o tecnológicos, de instituciones de educación reconocidas por el
Estado y trabajadores aprendices del SENA
c) La
formación del aprendiz alumno matriculado en los cursos dictados por el SENA de
acuerdo con el artículo 50 del Decreto 2838 de 1960.
d) La formación en instituciones educativas debidamente reconocidas por el Estado y frente a las cuales tienen prelación los alumnos matriculados en los cursos dictados por el SENALa formación directa del aprendiz por la empresa autorizada por el SENA. La formación en las empresas por jóvenes que se encuentren cursando los dos (2) últimos grados de educación lectiva secundaria en instituciones
e) aprobadas por el Estado.
f) Las prácticas de estudiantes universitarios que cumplan con actividades de 24 horas semanales en la empresa y, al mismo tiempo, estén cumpliendo con el desarrollo del pensum de su carrera profesional o que cursen el semestre de
práctica, siempre que la actividad del aprendiz guarde relación con su formación académica.
g) Las prácticas con estudiantes universitarios, técnicos o tecnólogos que las empresas establezcan directamente o con instituciones de educación aprobadas por el Estado de acuerdo con las Leyes 30 de 1992 y 115 de 1994 y demás disposiciones que las adicionen, modifiquen o sustituyan que establezcan dentro de su programa curricular éste tipo de prácticas para afianzar los conocimientos teóricos sin que, en estos casos, haya lugar a formación académica,
circunscribiéndose la relación al otorgamiento de experiencia y formación práctica empresarial, siempre que se trate de personas adicionales respecto del número de trabajadores registrados en el último mes del año anterior en las
Cajas de Compensación Familiar.
h) Las demás que hayan sido o sean objeto de reglamentación por el Consejo Directivo del SENA de acuerdo con las Leyes 30 de 1992 y 115 de 1994.
20. LEA
EN LA CONSTITUCION COLOMBIANA LOS ARTICULOS 48 Y DEL 53 AL 57 Y CONCLUYA DE QUE
MANERA EL ESTADO HA CUMPLIDO CON ESTAS LEYES.
RTA: Dice
que el estado garantiza la protección social de los trabajadores y que este
ente es regulador de los medios y modos de produccion y se busca que el
trabajador se encuentre en un ambiente adecuado de trabajo.
21.
DIRIJASE AL SIGUIENTE BLOG http://shani5905.blogspot.com/ LEER
DEBERES Y DERECHOS DEL TRABAJADOR Y ESCRIBIR LAS VENTAJAS DE LOS ASPECTOS QUE
AQUI SE TIENEN EN CUENTA EN CUANTO A DERECHOS COMO TAMBIEN DE QUE MANERA NOS
AFECTA EN NUESTRA FORMACION PERSONAL EL NO CUMPLIR CON LOS DEBERES.
RTA:
*Que el empleadro pague una remuneracion
*Que
suminstre las materias primas necesarias
*El
empleador debe prestar primeros auxilios en caso de accidente.
*El
empleado debe ser afiliado a la caja de compensacion y a la seguridad social.
*El
empleador debe conseder licencias en casos especiales.
*Se deben dar los elementos de protección personal.
*Se deben dar los elementos de protección personal.
se puede 4.5
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